martes, 22 de enero de 2008

La configuración del paradigma educativo entre el s. XX y XXI

En general, actualmente al establecer una reflexión en torno a los sistemas educativos, se postulan dos posiciones en términos antagónicos e irreductibles como si se trata de dos modelos casi incompatibles: i) Un modelo académico-tradicional, y ii) Un modelo de conocimiento transaccional.
El primer modelo puede comprenderse como el reducto de la producción desinteresada y hasta filantrópica de conocimiento, donde se estructura una aparente libertad del uso de los temas así como la independencia en la elección de los abordajes, establece una relación directa con la construcción de un pensamiento crítico. Esta perspectiva es cuestionada bajo los esquemas organizacionales y cíclicos por los que se desarrollan las prácticas áulicas, generándose una confrontación entre la perspectiva y el producto o meta obtenida.
Este modelo puede ser homologado con las idea de un modelo medieval de la educación escolarizada de José Joaquín Brünner, donde se dice “la escuela –y su célula matriz: el aula (…) son los dispositivos tecnológicos básicos para la formación de un capital humano (e intelectual) demandado”[1].
El segundo modelo puede situarse en una posición donde la producción transable busca la configuración de un sistema educativo capaz formar capacidades que permitan establecer procesos de gestión y producción de conocimiento a partir de la información manejada en los procesos educativos. La formación en éstas capacidades se desarrollan en los sistemas educativos.
Entre las principales perspectivas de un modelo educativo transaccional hacia nuevos retos de la sociedad del s. XXI, se consideran:
i) La necesidad de configurar sistemas educativos responsables de distribuir equitativamente los conocimientos y el dominio de los códigos en los cuales circula la información socialmente necesaria, y formar a las personas en los valores, principios éticos y habilidades para desempeñarse en los diferentes ámbitos de la vida social.
ii) La responsabilidad en la formación de recursos humanos que respondan a los nuevos requerimientos del proceso productivo y a las formas de organización del trabajo resultantes de la revolución tecnológica. Para incrementar la competitividad del capital humano partícipe de estos nuevos modelos, el mayor desafío es la transformación de la calidad educativa: conformación de grupos cada vez más numerosos de individuos con buena formación, impulso de la autonomía individual, logro de un mayor acercamiento entre el mundo de las comunicaciones, la esfera del trabajo y de la educación y otorgamiento de prioridad a las necesidades del desarrollo económico: los usuarios, los mercados laborales y las empresas que utilizan conocimientos.
iii) Los sistemas educativos deben impulsar la creatividad en el acceso, difusión e innovación científica y tecnológica. Deben desarrollar capacidades de anticipación del futuro y de actualización permanente para seleccionar información, para orientarse frente a los cambios, para generar nuevos cambios, para asumir con creatividad el abordaje y resolución de problemas.
La transición obligada de los modelos educativos, responde a una necesidad de establecer nuevas formas de organización y de gestión en los procesos productivos; tomando en cuanta el crecimiento de la población, las nuevas demandas y el papel de distintos sectores sociales involucrados en la estructura productiva, la necesidad de acortar y optimizar los procesos de transferencia de la información, a partir del uso de tecnologías (este aspecto se desarrolla a partir de la incursión de los recursos tecnológicos e informáticos en los sectores productivos, con la finalidad de reducir costos de producción (en este caso del conocimiento).
Esta transición responde a las nuevas condiciones que la competencia imprime en el mercado laboral, en una constante búsqueda de obtener el mayor plusvalor en el proceso productivo y en las c competencias del capital humano en su potencial desarrollo de capital intelectual. En este plano es necesaria la agilización, además de eficiencia y eficacia en cada una de las etapas del proceso educativo, viéndose afectados elementos como el espacio y el tiempo, los cuales en el modelo tradicional educativo, se sitúan en condiciones anacrónicas y descontextualizadas que generan limitaciones en la construcción cognitiva dentro de la producción del capital intelectual . En estas nuevas condiciones, se modifica el papel del docente, el alumno, la gestión del proceso educativo y los medios para la producción de los distintos bienes o insumos cognitivos y operacionales, sin dejar a una lado las habilidades y competencias.
Los sujetos inmersos en el proceso educativo se someten a diferentes condiciones que el medio imprime. Estas condiciones se relacionan con el desarrollo de habilidades cognitivas, capacidades de aprendizajes, pensamiento sistémico y adaptación de un esquema axiológico y normativo que rige la dinámica del aula.
Para complementar la idea de la configuración de un modelo educativo transaccional, es necesario desatacar la dimensión de las competencias adquiridas por cada uno de los principales actores del proceso educativo, considerando:
Competencias de los Docentes
i) El docente toma un rol distinto, centrando los procesos educativos en la selección de la información, la sistematización y jerarquización de la misma, la reflexión y la búsqueda de sentido o conformación de conocimiento significativo en su uso cotidiano.
ii) Uso estratégico de los recursos tecnológicos con base en los objetivos del plan de estudios. Esta acción implica estructurar, de manera sistemática, los contenidos académicos con los recursos multimedia y audiovisuales proporcionados por el recurso tecnológico.
iii) Alfabetización informática. Se requiere la competencia del docente en la codificación y decodificación de los nuevos lenguajes electrónicos, así como un vocabulario relacionado con las TIC, con la finalidad de entablar procesos comunicativos entre los actores relacionados con el uso de las TIC en el entorno educativo.
Competencias de los alumnos
i) Se intenta desarrollar una competencia que permita la construcción colectiva del conocimiento, con la finalidad de establecer una acción mutidireccional en la movilidad de la información, que permita el cumplimiento del objetivo.
ii) Piensa globalmente y actúa Localmente. Corresponde a una competencia relacionada con la capacidad inductiva-deductiva del pensamiento, en la ubicación de los problemas y el procesamiento de la información.
iii) Capacidad de adaptación ante los cambios constantes. Tomando en cuenta que los entornos escolares se modifican por las condiciones del contexto y por las construcciones sociales que cada sujeto imprime en el aula, es necesario que los sujetos desarrollen una competencia de adaptación y capacidad de acción en dichos entornos dinámicos dentro del proceso educativo.
iv) Toma de decisiones. Esta competencia es fundamental en la conformación de un pensamiento social y como base de sus capacidades académicas e individuales en futuros procesos educativos, laborales, familiares, entre otros.
Competencias de sector educativo
i) Adaptación de las estrategias de management industrial en las instituciones educativas. La idea de management industrial, responde al paradigma productivo del posfordismo. En primera instancia debe mencionarse que el posfordismo (Toyotismo) busca un perfeccionamiento de las técnicas en los procesos de producción que garantizan la transición de los principios taylorianos y fordianos del tiempo predeterminado y asignado –respectivamente- al principio de tiempo compartido para optimizar la función de los trabajadores. Ante estas condiciones, aparece el posfordismo que basa su actuar en dos principios: i) La producción en el momento preciso; y ii) la autoactivación de la producción[2]. El posfordismo[3] ‘encarnado’ en el Toyotismo[4] surge con la idea de construir un sistema productivo de volumen limitado, pero a la vez con una variedad significativa en la gama de productos.
ii) La competencia en el desarrollo de estrategias organizativas y sistemáticas entre los objetivos del plan nacional de educación, los programa académicos y el desarrollo de nuevas competencias y capacidades cognitivas, en un marco de educación constructivista, sujeto a nuevas formas de acción a partir del uso de las Tecnologías de Información y Comunicación.
Partiendo de lo anterior, es necesario hacer una reflexión respecto a las condiciones de los modelos educativos en América Latina, centrando la atención en el plano de transición entre los modelos mencionados, con la finalidad de establecer los parámetros y situaciones de la región, con relación a la dinámica del resto del mundo y su capacidad de adaptación frente a los desafíos del siglo XXI en materia educativa, ante las condiciones de globalización y nuevos procesos de gestión y producción del conocimiento.
El modelo educativo latinoamericano ante la sociedad del conocimiento: Los retos de una nueva forma de educar
El sistema educativo latinoamericano enfrenta una realidad de alta complejidad: aumento de la incertidumbre y la diversidad social, política y cultural. La globalización y su impronta tecnológica, aceleran los cambios y colocan a los sistemas educativos de los países latinoamericanos ante retos y desafíos extraordinarios. Este concepto de globalización no es delimitado y con una fácil estructuración, debido a que presenta como un “concepto elástico, poroso, flexible, que escapa a la linealidad del discurso y a la lógica científica del explanan-explanandum”[5]. Sin embargo, la globalización tiene implícita una reconfiguración del Estado de Bienestar Keynesiano hacia el enfoque Schumpeteriano, teniendo en cuenta que “la globalización implica estatalidades mínimas, desmantelamientos de las políticas sociales y de bienestar; y causa mayores desigualdades de ingresos vía destrucción de empleo y transformación violenta de los distritos industriales domésticos”[6].
Ante este panorama de transformación de los paradigmas y las formas de acción por parte de Estado, la idea Schumpeteriana propone formas de acción que intenten construir ‘correas’ para sujetar y ofrecer los beneficios a los que se acostumbraron los distintos sectores productivos en el papel de Estado de Bienestar. Una de las construcciones del Estado Schumpeteriano es el interés en “la promoción de innovación y competitividad estructural en el campo de la política económica y el interés en promover la flexibilidad y la competitividad en la política social”[7].
Así pues, la impronta de las innovaciones tecnológicas de la sociedad demanda una transformación radical de los procesos educativos (tanto formales como informales): ahora éstas se centran en la interactividad que garantiza la conectividad tecnológica e imponen a los sistemas educativos de América Latina una serie de transformaciones que re-significarán la enseñanza y el aprendizaje; este escenario, representa a la vez un peligro y una oportunidad.
Entre estos nuevos desafíos y la configuración de un modelo innovador, que responda alas demandas del siglo XXI, América Latina se enfrentarán a una crisis generalizada de la estructura educativa.
i) En nuestra región, la estructura educativa (alumnos, docentes, directivos, instituciones, por citar algunos) no está regulada por la productividad (los resultados) o la innovación (el cambio) sino por la permanencia (antigüedad) y el estatus (grados académicos): Por tanto, implementar incentivos es difícil y más implantar innovaciones. Las innovaciones dependen de incentivos reales (remuneraciones mayores, adscripciones y estatus mayores).
ii) La innovación tecnológica no es el cambio social, ni necesariamente lo transporta, el cambio es el de una relación social-cultural entre una generación adulta y una joven; y entre jóvenes las instituciones educativas; no existe el cambio tecnológico sino el cambio social a propósito de la apropiación y uso de las tecnologías…por ahora no sabemos cuánto vayan cambiar las prácticas sociales y cuáles sus efectos.
La innovación debe inducirse desde las experiencias prácticas y aprender de ellas: las metodologías exitosas que vienen deducidas, desde arriba, nunca arriban a la escuela concreta. Para lo cual hay que descentralizar la escuela y ubicarla cerca de la comunidad, ello implica que la escuela se vincule con su sociedad y se inserte positivamente en ella con el propósito de que día a día la escuela evalúe sus resultados. En este plano es necesario el replanteamiento del factor Espacio.
En el futuro la educación virtual, obligará a construir su modelo pedagógico propio, ya que el actual limita a estas formas de educación. La configuración de este modelo lo presenta: centrado en el aprendizaje, basado en metodologías activas orientadas a promover el protagonismo del estudiante y a habitar comprensivamente ambientes virtuales (diferentes a los reales); que profundizará en la interacción y en la colaboración de los actores educativos y modificará el estatus y el rol de los mismos. Este modelo será más incluyente y sus espacios rebasarán a los de las instituciones educativas.
En este sentido, la educación y sus procesos tienden a hibridarse, a utilizar modelos, didácticas y prácticas pedagógicas que se sirven de todos los medios sin menospreciar el valor de uno sobre de los otros. Ejemplo de la conformación de un modelo educativo que se diseñe según los requerimientos de la sociedad del siglo XXI, es el denominado Blended (presencial//virtual), implica una conversión no sólo tecnológica sino cognitiva y social. Este modelo ha tomado una fuerza significativa en América Latina, dadas las condiciones de las estructuras sociales; las cuales se involucran desde temprana edad a los mercados laborales, combinando de esta manera estudios y formación con actividades laborales.
La educación virtual al ocurrir en tiempo y espacio indeterminados, permite diferentes combinaciones de tecnología y aspectos cognitivos asociados que se inscriben en la propuesta de compartir y aprender conocimientos en la sociedad global y no sólo al uso de sistemas de distribución de contenidos: un nuevo paradigma educativo construido por redes tecnológicas y sociales que permiten aprender colaborativamente y desde diversos puntos o fuentes de información. Además, el abandono de la presencialidad permite que la producción y el uso del conocimiento, se redimensione en términos de la construcción de nuevos entornos educativos.
Lo novedoso, en el caso de la educación virtual, es el mecanismo, electrónico, por medio del cual el aprendiz interactúa con el maestro, los materiales y con otros aprendices. En esta modalidad educativa, se crean nuevos ambientes, temporales y espaciales para el aprendizaje y los roles de ego-profesor y alter-alumnos se redimensionan. El profesor abandona su posición de centro único de información y se convierte en guía, tutor, que administra y gestiona información: enseña menos y conduce más: gestiona el aprendizaje. Su rol se modifica, pero no se disuelve. Ahora, en la educación virtual, ego-profesor organiza y orienta el aprendizaje, promueve redes tecnológicas y sociales para intercambiar información. Es decir, disminuye su carácter de enseñante y se transforma en un administrador de recursos educativos, que asiste, a distancia, a los aprendices (alumnos); convirtiéndose en un guía de mentes y un tejedor de conexiones, redes, entre sus alumnos, el conocimiento y otras redes ajenas incluso, a las de la escuela o del grupo escolar.
Los modelos educativos en América Latina intentan redireccionarse a las demandas de la sociedad del conocimiento; sin embargo el principal análisis que permite establecer los puntos de referencia entre la meta y la posición real en el contexto educativa se centra en revisar:
a) Disponibilidad de recursos informáticos e infraestructuras tecnológicas de acceso a Internet en los centros educativos.- Esta es una condición básica y necesaria para que cualquier innovación sea puesta en práctica. Esto significa que en los centros educativos debe existir una infraestructura tecnológica y de comunicaciones adecuada (equipos multimedia, ordenadores conectados en red, software y cableado) para que puedan organizarse actividades de uso de estos materiales didácticos. Ciertamente ello tiene un coste económico, pero sin la infraestructura no habrá posibilidades de comunicación ni de uso de estos materiales en las escuelas.
b) Fácil accesibilidad a materiales digitales en cualquier momento y desde cualquier lugar tanto para el profesorado como para el alumnado.- Esta segunda condición nos indica que los materiales digitales deben estar siempre disponibles en Internet para su uso pedagógico por parte de cualquier agente educativo. En consecuencia, es necesario, a corto y medio plazo, articular estrategias y acciones dirigidas a la producción y difusión de medios y materiales didácticos en formato multimedia –bien en soporte disco o distribuidos a través de Internet, específicamente creados para cada uno de los niveles y ámbitos educativos y áreas curriculares.
c) Formación técnica y pedagógica del profesorado para que esté en condiciones de planificar, poner en práctica y evaluar experiencias de aprendizaje con materiales digitales.- Esta tercera condición nos indica que aunque existan los materiales y su correspondiente equipamiento tecnológico, si el profesorado carece de la preparación adecuada, no podrán desarrollarse proyecto y experiencias educativas con materiales digitales. En este sentido, la formación del profesorado en el uso pedagógico de las nuevas tecnologías se convierte en una piedra angular para lograr que se produzca la integración curricular de las mismas.
Considerando lo expuesto en el apartado, puede reflexionarse que los modelos educativos latinoamericanos se sitúan en un punto intermedio de transformación, puesto que se incorporan rápidamente esquemas y estructuras de acción centradas en las nuevas habilidades y competencias requeridas por los sectores productivos y laborales; pero a su vez se enfrenta a rezagos en los procesos de capacitación y adaptación por parte de los actores centrales de los procesos educativos, conformándose así –desde la perspectiva de Luhmann- la acción comunicativa; sin embargo la orientación de los modelos educativos debe centrarse en la creación de comunidades de aprendizaje, redes de aprendices que intercambian información, para ello se redimensiona el espacio y el tiempo reestructurando todo el sistema educativo.
[1] Brünner, J, “Primera revolución: Producción Escolarizada” en Educación e Internet ¿La próxima revolución?, Santiago, FCE, 2003, p. 29.
[2] Coriat, Benjamín, “El espíritu Toyota” en Pensar al revés. Trabajo y organización en la empresa japonesa, México, siglo XXI, 2006, p. 19.
[3] Coriat, Benjamín, “El espíritu Toyota” en Coriat, Benjamín, Pensar al revés. Trabajo y organización en la empresa japonesa, México, siglo XXI, 2006, p. 23.
[4] Este sistema de producción se conforma con dos condicionantes en el proceso de gestión; por una parte establece la idea de la fábrica mínima, la cual ofrece el principio de partir de las existencias y de los insumos generados por la producción indica y localiza las vías y los puntos de aplicación en los que se puede obtener ganancia de productividad: eliminando las existencias también se elimina el exceso de personal y equipo.
[5] Avaro, Dante, Cuando las ideas devoran a los hombres o cómo salir de los tentáculos del pensamiento único, Fractal n. 18, julio-septiembre, 2000, año 4, volumen V, p. 1.
[6] Idem., p. 9.
[7] Jessop, Bob, Crisis del Estado de Bienestar. Hacia una nueva teoría del Estado y sus consecuencias sociales, Bogotá, Siglo de hombres editores, 1999, p. 75.

viernes, 23 de noviembre de 2007

La teoría de la Justicia de John Rawls. Un análisis multifacético

El análisis de una Teoría de la Justicia, arroja inminentemente la necesidad de responder la pregunta ¿Qué es la justicia?; aunado a pensar el porqué dicho concepto ha sido punto de discusión y debate entre los sujetos a lo largo de la historia entre los pueblos y sociedades.
Sin embargo para dar respuesta a esta y otras interrogantes es necesario considerar cuales son los mecanismos y condiciones en los individuos, que les permiten tomar una serie de decisiones en torno a su papel y participación en los procesos concernientes a su comunidad, así como poder explicar el sentido de los beneficios obtenidos a partir de sus acciones en la estructura social a la que pertenece. De esta forma es factible pensar en la conformación del sentido de justicia con respecto a la intersección de los distintos elementos que intentan desarrollarse a lo largo del presente documento.
Michael Sandel expone una serie de reflexiones en torno a las ideas de Rawls en su construcción teórica de la justicia. En primera instancia Rawls considera dos sentidos con respecto a la idea de bien común. El primer enfoque “se basa en supuestos individualistas convencionales que dan por sentadas las motivaciones egoístas de los agentes” . Es decir que el enfoque de Rawls utiliza un carácter instrumentalista, constituyendo a su vez una visión de sociedad privada en la que la cooperación de los individuos esta determina por la búsqueda de sus objetivos.
Sin embargo, a pesar de este sentido instrumentalista, Rawls considera que existen fines compartidos lo que deriva en un sentido de cooperación motivado por el desarrollo y cumplimiento de estos fines, que a su vez fungen como mecanismos integradores de las relaciones entre los sujetos partícipes de una comunidad determinada. A esto, Rawls desarrolla una teoría en torno al concepto de justicia dándole una connotación de imparcialidad. Es decir que la justicia es vista como un mecanismo que determina los diferentes elementos, de manera equitativa, necesarios en la construcción de procesos interrelacionales entre sujetos, comunidades o sociedades. Ante esta cuestión se reflexiona que una dificultad sustantiva en la conformación de la idea generalizada de la justicia, reside en la noción que cada sujeto tenga del concepto. Para este problema Rawls considera que cada uno de ellos entiende la necesidad de “disponer de un conjunto característico de principios que asignen derechos y deberes básicos y que determinen lo que consideran ser la distribución correcta de las cargas y beneficios de la cooperación social” . Sin embargo, cuando algún sujeto o conjunto de estos deja(n) de percibir equitativamente esta forma de relacionarse, el concepto se torna hacia la necesidad de reconfigurar su significado con el objetivo de sustentar las relaciones entre los individuos en planos de coordinación eficacia y estabilidad de los objetivos en común y de los beneficios obtenidos en la consecución de dichas metas colectivas.
Sin embargo, como establece Sandel, en la interpretación instrumentalista de la acción no existe una aseveración de que todos los sujetos actúen por motivaciones y fines egoístas, teniendo por consecuencia la idea relacionada con la posibilidad de acción a partir de intereses intersubjetivos que impliquen la búsqueda del bienestar colectivo, en un sentido de justicia que parte de la concepción que cada sujeto tenga de la misma, conformándose así una estructura de justicia que implique la idea ‘lo justo para el otro tiene un plano de justicia para mi’.
Sin embargo, ante la concepción generalizada de una necesidad de justicia entre los sujetos, surge una nueva cuestión en torno a ¿qué es lo justo? y ¿como puede aceptarse como justicia a aquello que al alcanzar a todas las esferas pueden verse afectadas por la acción de las decisiones concensadas como justas? teniendo en cuenta que “el deseo general de justicia constriñe la búsqueda de otros fines en un plano individual”
Una posible forma de responder es considerar el argumento establecido por Rawls al considerar que las instituciones son justas (por ende también las decisiones que vienen de éstas) cuando no existe una distinción arbitraria al asignar derechos y obligaciones entre los sujetos y cuando este conjunto de reglas establecen un balance adecuado -ante la percepción de los involucrados- entre las pretensiones competitivas y las ventajas deseadas en la vida social.
Para dar mayor amplitud al argumento y construcción de la teoría de la justicia de Rawls, es necesario mencionar que el objeto primario -que considera el autor- de la justicia se refiere a la estructura básica de la sociedad, entendiendo por estructura básica al mecanismo de distribución de derechos y deberes, así como la división de ventajas que parten de la cooperación social, por parte de las instituciones sociales (constitución política y las disposiciones económicas y sociales). Por tanto puede establecerse que “la justicia de un esquema social depende esencialmente de cómo se asignan los derechos y deberes fundamentales, y de las oportunidades económicas y las condiciones sociales en los diversos sectores de la sociedad” .
Rawls destaca en su análisis a la justicia social, la cual es considerada como “aquella que proporciona (…) una pauta con la cual evaluar los aspectos distributivos de la estructura básica de la sociedad” . Sin embargo se tiene en cuanta que la diversidad de enfoques y definiciones de justicia parten de las nociones con relación a las necesidades y oportunidades en el desarrollo de la vida cotidiana, de los sujetos.
Es necesario mencionar que Rawls tiene una conciencia de que los fundamentos establecidos en su teoría de la justicia tienen limitaciones, entre ellas se destacan un plano cerrado de la sociedad y una aplicabilidad de los juicios hacia sociedades bien ordenadas. Por ello se debe tener cautela al intentar utilizar estos principios y juicios en cualquier esquema de la realidad social dado que una de las principales características de las sociedades modernas en su carencia significativa de orden y estabilidad; así como una diversidad conceptual y simbólica con respecto a la concepción de justicia en las distintas dimensiones (económica, política, cultural, etc.) que conforman el tejido social.
En la idea de justicia como imparcialidad, la posición original de igualdad corresponde al estado de naturaleza, es decir en el plano de un mediador que busca establecer las relaciones entre ciudadanos libres e iguales, en condiciones que ninguno obtenga mayores ventajas dentro del procesos de negociación. Así “los principios de justicia se escogen tras un velo de ignorancia (ese velo es aquello que impida tener la conciencia y ventaja con respecto a la toma de decisiones con respecto a los demás sujetos catalogados en una igualdad de circunstancias)” ; un plano de incertidumbre que disponga a los sujetos en posición de igualdad buscando evitar dicha obtención de ventajas.
De lo anterior puede establecerse que la propuesta de Rawls sobre la justicia tiene un carácter contractualista, debido a que se requiere de una postura inicial que valore las instancias en las que se establecen los procesos relacionales entre los sujetos, con el objetivo de partir de las mismas oportunidades y condiciones dentro de la estructura social; y por otra parte se determinan aquellos elementos que sirvan como principios reguladores en la toma de decisiones. Lo anterior implica, de manera inminente, un carácter contractual en la forma de establecer los acuerdos y relaciones en la consecución de fines por parte de los individuos.
La perspectiva individualista de Raws en torno a la participación y cooperación de los individuos en un esquema social tiende a concebir al bien de la comunidad como una estructura formada por dos ejes, por una parte el papel de los beneficios directos que se obtienen a partir de la cooperación social y por el segundo eje el tipo de motivación así como vínculos sentimentales que en éste proceso de cooperación puedan garantizar mejores resultados en el la acción cooperativa y colectiva de la comunidad en turno. Es fundamental destacar que la calidad de las motivaciones determina el tipo de cohesión entre sujeto y acción, infiriendo por tal que entre mayor calidad e impacto tengan dichas motivaciones se obtendrán mayores resultados satisfactorios para los individuos, conformándose un sentido de bienestar común.
Sin embargo toda la explicación dada no sustenta de manera significativa (fuerte en términos de Sandel) una teoría de la comunidad según la perspectiva de Rawls y Dworkin. Esto conlleva a pensar en algunos elementos que refuercen la estructura argumentativa para explicar la cooperación social.
Uno de los elementos que Sandel toma en cuenta es el de la identidad. Este concepto juega un papel nodal en la relación motivación-sentimiento-acción, ya que los sujetos requieren de una identificación con el entorno y un sentido de pertenencia que los haga partícipes de las acciones colectivas, dado que ésta (la pertenencia) fortalece su papel participativo ante el sentimiento de una obtención de bienestar individual y común que permita sustentar y reproducir sus acciones con relación a la comunidad en la que se desarrollan. Sandel expone con respecto a esta idea que “la comunidad describe no sólo lo que tienen como ciudadanos, sino también lo que son; no una relación que eligen (…) sino un lazo que descubren; no meramente un atributo sino un componente de su identidad” .
A partir de lo reflexionada hasta ahora, es importante identificar el sentido de justicia en términos de Rawls, tomando como base el papel individual y sus relaciones colectivas, con el objeto de comprender hacia donde se orienta concepción de justicia tanto de forma individual así como de una forma colectiva. Para ello es necesario recurrir al trabajo de Rwals en donde se plantea un interrogante general que expresa lo siguiente:
¿Cómo es posible que exista durante un tiempo prolongado una sociedad justa y estable de ciudadanos libres e iguales, los cuales permanecen profundamente divididos por doctrinas razonables, religiosas, filosóficas y morales?
Para dar respuesta a la interrogante y sustentar la idea de justicia como imparcialidad mencionada someramente el inicio del documento, Rawls establece los principios rectores de su trabajo argumentativo en torno a la justicia. Estos principios-expresados por Rawls- son:
* Cada persona tiene el derecho de exigir un esquema de derechos y libertades básicas e igualitarios con carácter de apropiados, en un esquema que sea similar para todos.
* Las desigualdades sociales y económicas solo se justifican en condición de relación con puestos y cargos abiertos a todos en condiciones de justa igualdad a todos y cuando estas posiciones y cargos deberán ejercerse en el máximo beneficio de los integrantes de la sociedad menos privilegiados.
“Estos principios regulan a las instituciones básicas de una democracia constitucional en los derechos, libertades y oportunidades básicas así como en las exigencias de igualdad, complementándose con un argumento de validez en la segunda parte del segundo principio” .
Todo el plano analítico que hace Rawls en torno al concepto de justicia se enfoca a ver a ésta como imparcial, es decir concebir a la justicia como algo compartido entre los ciudadanos, que sirva de sustento en la formación del consenso político y en las formas de organización entre los sujetos. Para su logro, es necesaria la conformación de un sentido de justicia independiente de motivaciones o tendencias generadas por los fundamentos filosóficos, religiosos y/o morales que cada sujeto involucra en su viuda cotidiana.
Por tanto, es el liberalismo político quien busca sustentar una concepción política de la justicia, que reciba el apoyo de un “consenso traslapado de las doctrinas razonables, religiosas, filosóficas y morales, en una sociedad que se rija por dicho consenso traslapado” . Para comprender la concepción política de la justicia es necesario tener en cuenta las siguientes características:
i).- La estructura básica de la sociedad (instituciones políticas, sociales y económicas y como se relacionan en un sistema de cooperación social unificado, de generación en generación. El foco inicial en una concepción política de la justicia es el marco de las instituciones básicas y los principios y normas que se aplican a este marco; así como su concepción (de éste marco) desde los miembros de la sociedad cerrada (este carácter de cerrada parte de la idea que sus integrantes ingresan a ella solamente por nacimiento y salen de ella con la muerte).
ii).- La concepción política de la justicia se presenta como un punto de vista libremente aceptado. Esta visión política es adaptable en las diversas doctrinas razonables (…).
iii).- La concepción política de la justicia, expresa su contenido en términos de ideas fundamentales que se consideran implícitas en la cultura política pública de una sociedad democrática (…) .
A manera de cierre… la propuesta de John Rawls involucra diferentes elementos que desarrollan su idea de justicia, partiendo del papel individual y la concepción que cada sujeto conforma -a partir de sus convicciones-, sentimientos, identificación con el medio, entre otros. Todo esto es llevado en un plano analítico con el objeto de concebir a la justicia en un plano de igualdad entre los sujetos, involucrando los elementos subjetivos y las formas de acción de cada sujeto partícipe en la comunidad, llegando así a una capacidad de cooperación que se reproducida en planos generacionales. En términos generales, la concepción de la sociedad como sistema justo de cooperación se puede resumir en los principios establecidos por Rawls, que contemplan lo siguiente:
i).- Una distinción de la actividad socialmente coordinada, ya que se guía por reglas públicamente reconocidas y por procedimientos que son aceptados por los cooperadores como normas que regulan su conducta.
ii).- La cooperación implica la idea de condiciones justas de cooperación. Los participantes del proceso de cooperación aceptan razonablemente los actos de los otros cuando éstos acepten las acciones de los primeros, con un sentido de reciprocidad y la idea de un beneficio apropiado.
iii) El desarrollo de la idea de cooperación social implica la necesidad de percibir un bien racional o ventaja en cada participante. Esta idea intenta hacer participes del proceso de cooperación social .
Finalmente se establece que la idea de una sociedad justa, basada en la razón y en los principios de justicia que le permitan desarrollase de manera equitativa y bajo el sentido del beneficio mutuo es una idea que resulta alentadora y necesaria bajo las condiciones que imperan en nuestra realidad social, marcada por acciones que están por encima del sentido de sociedad y cooperación y que son indiferentes al efecto que se suscite en los demás. Se considera que es posible llegar a instancias de ese tipo, sin embargo es necesario plantear una nueva forma de enfrentar el futuro incierto, por medio de nuevas ideas que aquellos que están inmersos en las ciencias sociales, deben plantear en su constante trabajo académico y social, generando así nuevas esperanzas.
JJGQ

lunes, 5 de noviembre de 2007

Avril Lavigne "Girlfriend"

Espero les guste este video

martes, 30 de octubre de 2007

Congreso de Imagen y Pedagogía

Estimados lectores… recién estuve en la hermosa ciudad de Xalapa (en el estado de Veracruz, México), siendo parte del IV Congreso de Imagen y Pedagogía, organizado por la Secretaría de Educación Pública; en el cual se abordaron temáticas relacionadas con las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y el sistema educativo.
La experiencia fue sumamente grata, sobre todo al poder darme cuenta del impacto que tiene la temática con respecto a la estructura del sistema educativo, que en múltiples ocasiones, es cuestionado por sus esquemas de operación cerrados y situados en una misma dinámica burocrática que no permite el desarrollo de nuestro sistema educativo. Sin embargo la realidad es otra, totalmente contraria a la idea manejada por los medios y el ideario social, ya que la estructura docente está interesada en el uso de las TIC, como soporte de los sistema educativos, pero a la vez, con una necesidad de internalización y una perspectiva de invisibilidad de las TIC dentro del aula, que honestamente se ve muy lejos.
A pesar de esto, es necesario que cada uno de los involucrados en el sistema educativo, nos situemos en una conciencia que permita la adaptación del nuevo paradigma basado en el uso de TIC, como modelo de desarrollo sustentable, no solo en el sistema educativo, sino en las diferentes esferas de lo social.
Este paradigma basado en TIC requiere de una masa crítica y productiva capaz de enfrentarse a procesos de transformación y producción de conocimiento a partir de una movilización abundante de información obtenida por distintos medios o canales que funcionan como espacios dinámicos para el flujo de la misma información. Estas producción del conocimiento implica una serie de habilidades y capacidades cognitivas, estructurales, organizativas y sistematizadoras, obtenidas en los procesos formativos que se gestan, tanto en núcleos laborales y de intercambio de experiencias (como centros de investigación) como –y principalmente- en los sistemas educativos, que les permiten a los sujetos recibir la formación básica en habilidades, competencias y conocimientos, así como procesos de socialización a lo largo de la trayectoria académica.
El objetivo principal de la implementación y uso de TIC en los sistemas educativos está relacionado con los enfoques mundiales sobre las nuevas tecnologías de información y comunicación, considerándoles como vehículos de progreso y desarrollo social. Esto se contempla en las visiones de los principales organismos y programas internacionales centrados en función del bienestar, desarrollo y equidad de las regiones, como UNESCO, CEPAL, OCDE, BID, entre otros. Un ejemplo de lo anterior es el Informe de Desarrollo Humano 2001 del PNUD que establece “las TIC contribuyen a superar tres barreras: a) barrera del conocimiento (más acceso a la información, mejor educación y capacitación); b) barreras de participación (Internet como medio de vinculación y organización de movimientos de las sociedad en el ámbito global) y c) barreras de oportunidades económicas (las TIC como sector dinámico de la sociedad)”[1].
En el plano nacional sobre la política educativa que considera la implementación de TIC, establece los siguientes objetivos:
• Lograr calidad en la educación
• Modernizar las prácticas y los contenidos educativos.
• Estimular a los alumnos y profesores para que el aprendizaje se torne más interesante y efectivo.
• Proporcionar una visión interdisciplinaria y más integrada del conocimiento.
• Fomentar la cooperación y el trabajo en equipo.
• Ofrecer nuevos espacios para la planeación y capacitación de los profesores.
• Establecer un factor de equidad en los recursos educativos, así como difundir información y recursos didácticos de una manera eficiente y económica
No sé que tan lejos se esté de ello, pero el trabajo arduo de cada uno de los actores involucrados y el interés por comenzar una carrera enfocada a las características y necesidades del siglo XXI, permitirá que cada día nos acerquemos a niveles educativos, que parecen muy distantes bajo la perspectiva que actualmente tenemos.
Quiero extender un agradecimiento a los buenos Maestros que conocí en el Estado, a la gente del ILCE que, igual que yo, andan en todos lados (Giselle y Lily) y un especial agradecimiento y afecto a la Maestra Lisbeth García Cruz, que con su ejemplo y vocación, me recordó el verdadero ethos de ésta profesión.
[1] Borello, José, et. al., “¿Brecha o división digital? Un análisis de ideas y prácticas en el campo de las Tecnologías de la Información y Comunicación” en La informática en Argentina. Desafíos a la especialización y a la competitividad, Buenos Aires, Prometeo, p. 231.

martes, 16 de octubre de 2007

Nuestra educación: La reconfiguración de los valores y la constitución de un nuevo ideario social.

Estimados lectores… hace poco tiempo tuve la oportunidad de ver un hecho que me conmovió de manera significativa. En un espectáculo popular observé a una niña de no más de 5 años, de una situación económica difícil, pero que a pesar de su condición, disfrutaba del espectáculo con una magia en su mirada que llamó la atención de un servidor. Al ver esa alegría en su mirada y emoción que el espectáculo le brindada, me hizo pensar en lo siguiente: ¿qué futuro está construyendo nuestro sistema educativo con respecto a la constitución de un aprendizaje social, significativo, que resalte los valores y competencias, que permita a cada sujeto satisfacer sus principales necesidades de la cotidianidad en la que está inmerso?
Sin duda que nuestro sistema educativo se encuentra en una posición bidireccional. Por un lado tensa su hilo conductor bajo esquemas de burocracia e intereses políticos; y por el otro lado, el esfuerzo de la academia y de la ciencia social por encontrar respuestas sólidas y de acción casi inmediatas que orienten la educación en pro de nuestros intereses y necesidades como sociedad.
Por consecuencia tenemos un sistema que se mantiene anclado en prácticas tradicionalistas (basadas en la acción del docente y un proceso de memorización) que no permiten el fomento de actividades que impliquen la utilización de las nuevas capacidades y códigos sociales y culturales con los que interactuamos constantemente cada uno de nosotros.
Por lo tanto se reproducen esquemas didácticos y pedagógicos ‘mutilados’ por las practicas docentes y por la configuración de la realidad que constituyen los medios masivos y los grandes elementos contextuales que ofrecen al los sujetos sistemas de códigos y símbolos internalizados paulatinamente, que orientan nuestra realidad y perspectivas dentro de la misma.
Aunado a lo anterior, se necesita pensar en la configuración de un ideario social, una construcción colectiva de la identidad e interiorización de la formas éticas y propicias para el desarrollo y mejoría de nuestra condición como ciudadanos, familia e individuos, por citar algunas formas de identificarnos.
De todo esto surgen distintas cuestiones, destacando la siguiente: ¿de quién es la responsabilidad educativa?, ¿solamente del sistema educativo?, ¿qué papel tienen los medios?
Dar respuestas tajantes y bajo una opinión parecería corto para estos problemas; sin embargo la solución debe construirse paulatinamente, pero con el esfuerzo conjunto, en donde los padres, medios, docentes y tú, que lees estas líneas, nos interesemos en construir nuevos esquemas sociales que permitan reflexionar a cada uno de los sujetos: qué valores son necesarios, cómo debemos ver la realidad y construir la misma a partir de principios y sentimientos sociales, además de pensar en cómo darles oportunidad a aquellos que siempre son excluidos y poco considerados en soluciones verdaderas de las grandes problemáticas que nuestra sociedad atraviesa.
Un gran avance lo tendremos cuando dejemos de ver sufrir a todos esos niños marginados, excluidos y que día a día parecieran acrecentarse; ese avance se comenzará cuando se logre cerrar la brecha entre aquellos que poseen lo suficiente para vivir dignamente y aquellos que piden un poco de comida para tener una nueva esperanza a la mañana siguiente. Podemos decir que estamos trabajando cuando cada sujeto en situación de miseria encuentre la sonrisa de aquella niña que me inspiró para escribir estas líneas.
JJGQ

lunes, 8 de octubre de 2007

La nueva educación para la Sociedad del Conocimiento

Hola a todos mis estimados lectores... esta semana los invito a leer el siguiente artículo:
Espero sea de su agrado... un coordial saludo.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Enciclomedia... Una herramienta de gran utilidad

El Programa Enciclomedia, correspondiente al sexenio de Vicente Fox, como proyecto educativo que busca acercar la tecnología al grueso de la población que se sitúa en el carácter público de nuestro sistema educativo, es constantemente criticado y demeritado por múltiples actores, tanto de la política como del mismo sistema educativo. Y es indignante que los medios demeriten un proyecto que intenta involucrar, o de alguna forma, sentar las bases de la sociedad mexicana a una sociedad del conocimiento que comienza a configurase en nuestros días.
Es necesario que la sociedad comience a ver los proyectos por su beneficio y su proyección, contrariamente a la forma en que se observan las inversiones y proyectos en los diferentes rubros sociales. Dejemos de ver los proyectos y programas por un enfoque partidista o de crítica sin argumentos. Informémonos del contenido y expectativas reales y dejemos de hacer juicios superfluos que limitan el posible desarrollo de todos estos programas y proyectos nacionales.
Se anexa la noticia y su fuente.
Enciclomedia, mención de honor de la UNESCO por la educación
El proyecto “Enciclomedia” del mexicano Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa recibió una mención de honor dentro de los premios UNESCO Rey Hamad Bin Isa Al-Khalifa por el uso de tecnologías de la información y de la comunicación en la educación, informó hoy la organización de la ONU.El “Consortium Claroline” belga y “Curriki- The Global Education and Learning Community” estadounidense recibieron los premios principales de la convocatoria, dotados con 25.000 dólares cada uno, indicó en un comunicado la organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).Disponible en 145.000 salas de escuelas públicas de México, la plataforma de utilización simple Enciclomedia permite “enriquecer los programas gracias a diversos recursos multimedia en formato digital”, destacó.Presente además en otros trece países de América Latina, Enciclomedia ha permitido, en sólo dos años, que 120.000 docentes perfeccionen su uso de las tecnologías de la información y la comunicación.El “Consortium Claroline”, desarrollado por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), pone a disposición de 900 establecimientos repartidos en 84 países una plataforma abierta en 35 lenguas, lo que ofrece útiles pedagógicos interactivos y centros de enseñanza.En cuanto a Curriki, creado en 2004 por Sun Microsystems, es una comunidad mundial que se consagra a la educación y la formación y que ofrece, a través de un portal de internet de acceso libre, un conjunto de útiles y servicios a los usuarios.La UNESCO otorgó una segunda mención de honor al proyecto francés “Sésamath”, un programa completo de enseñanza de matemáticas concebido por especialistas.Los galardonados, seleccionados entre 68 proyectos procedentes de 51 países, será entregado a los ganadores en una ceremonia que tendrá lugar en la sede de la UNESCO en París el próximo 19 de diciembre.
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