lunes, 24 de septiembre de 2007

Sobre el Gobierno Civil... de John Locke

Ensayo académico.
JJGQ
Para John Locke, el estudio de las formas de organización entre los hombres tiene como punto de partida, considerar que éstos (los hombres) se sitúan en condiciones de naturaleza. Esa condición de naturaleza implica una plena libertad que orienta y ordena sus actos así como sus propiedades, dentro de un marco legal natural. Ese estado del hombre implica considerar una igualdad de condiciones y capacidades de ser partícipes de lo que la naturaleza les brinda. Esta igualdad considera el derecho para todos al poder y a la soberanía. Locke expresa la idea de igualdad, considerando en términos de Hooker que “es tan evidente la igualdad natural de los hombres, que toma como base de la obligatoriedad del amor mutuo entre los hombres y sobre ella levanta el edificio de los deberes mutuos (…) de ella deduce las grandes máximas de justicia y caridad”[1].
Si el hombre tiene una conciencia natural de la justicia y la capacidad de ejecutar sus actos con el fin de no afectar a los que le rodean ¿por qué tiene la necesidad de establecer formas de gobierno privativas de su condición en el estado de Naturaleza?
Para responder lo anterior, es necesario considerar una serie de elementos que constituyen la idea compleja del estado de Naturaleza desde la perspectiva de Locke. En primera instancia es necesario mencionar que el estado de naturaleza implica para los hombres una condición de libertad, pero no considera una condición de licencia. El término de licencia se relaciona con la ley natural que considera imposible al hombre destruirse a sí y a los demás. El hombre no tiene licencia de perjudicarse o perjudicar a otros. Esta ley natural es aceptada por la razón.
La razón se considera como el motor de las acciones humanas en el estado de Naturaleza. Sobre éste concepto Locke expresa: “la razón (…) enseña a cuantos seres humanos quieren consultarla que nadie puede dañar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones”[2].
Sin embargo, la razón no impera en todos dado que parte central del comportamiento de los hombres se relaciona directamente con las pasiones. Estas pasiones al mezclarse con la libertad suprema, orientan las acciones de los hombres hacia atropellos y perjuicios. El impedimento a éste tipo de acto por parte de los hombres radica en la capacidad de la ejecución de la ley natural –respaldada en la ley de la Naturaleza que busca la paz y la preservación humana- la cual confiere a los hombres “el derecho de castigar a los transgresores de la ley de Naturaleza, con un castigo que impida su violación”[3]. Es en éste momento, donde un hombre llega a tener poder sobre otro, en donde el poder reside en la imposición de la pena, bajo los principios de la razón y la conciencia. Éste castigo debe ser ejemplar para que no se encuentre nuevamente el deseo de cometer tal o cual acto, buscándose de ésta forma, erradicar con los principales perjuicios que los hombres pueden cometer en contra de los que le rodean. Sin embargo es necesario preguntarse: en la igualdad de ejecutar un castigo, ¿acaso no se está en la posibilidad de ser injusto en la aplicación de dicho castigo? y surgen una segunda cuestión ¿la pasión de cada hombre no implicaría una alevosa acción sobre otro hombre?
Ante estos juicios, Locke considera que “el poder civil es el remedio apropiado para los inconvenientes que ofrece el estado de Naturaleza.
Antes de continuar con las reflexiones sobre el estado de Naturaleza de los hombres, se retoma la pregunta sobre la necesidad de establecer formas de gobierno que prive sus condiciones en el estado de Naturaleza, dando como respuesta el siguiente juicio: la necesidad de establecer un poder civil y una forma de gobierno entre los hombres, parte de la incapacidad de los hombres por controlar sus pasiones por medio de la razón. Es claro que una condición de libertad y de igualdad para ejecutar actos constrictivos considerados como violaciones a la ley natural, implica un carácter valorativo de justo e injusto, lo cual se complementa por las pasiones que regularmente tienden a orientar los actos hacia la injusticia. Esta condición de injusticia implica la necesidad de establecer un órgano juez que determina, bajo el consenso general, qué es lo que debe castigarse y que no debe castigarse.
En términos de la instauración de un poder civil, Locke expresa: “nos sentimos inducidos naturalmente a buscar la sociedad y camaradería de otros seres humanos con el objeto de remediar esas deficiencias e imperfecciones que experimentamos viviendo en soledad y valiéndonos únicamente por nosotros mismos. Ésta fue la causa de que los hombres se reunieran, formando las primeras sociedades políticas”[4].
La conjunción entre las pasiones del hombre y la libertad que le otorga su condición natural, generan el conflicto como parte de las relaciones humanas. Este conflicto llevado a sus extremos de odio y destrucción –ante la idea de ver al otro como el enemigo a eliminar- gesta el estado de guerra.
El estado de guerra está por encima de la razón, lo cual implica una búsqueda por someter a los hombres bajo el poder absoluto de aquel que genera el conflicto. Locke expresa la siguiente reflexión “la fuerza o un propósito de emplearla sobre la persona de otro, no existiendo sobre la tierra un soberano común al que pueda acudirse en demando de una intervención como juez, se denomina estado de guerra”[5]. Ante éste estado de guerra, surge la necesidad de un órgano que garantice la seguridad de los hombres, así como la salvaguarda de la vida y de las propiedades. En este momento se gesta un nuevo argumento para justificar la existencia de un gobierno civil
El estado de guerra, se relaciona directamente con una intención común en aquellos que generan conflictos entre los hombres, lo cual es la idea de esclavitud. La esclavitud va en contra de la condición de libertad en el estado de naturaleza, ya que –como expresa Locke- la libertad natural del hombre consiste en no verse sometido a ningún otro poder superior sobre la tierra. La esclavitud es considerada una extensión del estado de guerra entre el vencedor y el cautivo. De ésta forma el que ha perdido el derecho a su propia vida, se encuentra con aquel que puede servirse del esclavizado para su propia conveniencia, considerando la posibilidad de que el cautivo pierda la vida en el momento que el vencedor lo determine. Locke considera que en ésta situación, la existencia de un contrato por obediencia entre el vencedor y el cautivo, el estado de guerra y la esclavitud habrán cesado.
Un último elemento fundamental en la comprensión de la constitución de un poder civil como regulador entre las acciones humanas y detentador de justicia que permita la convivencia en paz, es el concepto de propiedad. El concepto es fundamental debido a que una de las principales funciones del sociedad política es el de salvaguardar las propiedades de cada hombre.
Locke considera que la propiedad es el resultado del trabajo invertido por cada hombre en una porción de aquello que el estado de Naturaleza provee de manera ilimitada, lo cual le otorga un derecho de posesión ante la condición de haber modificado dicho elemento de su estado natural. Es el artificio humano e industrializado es aquel que detenta el carácter de propiedad en los hombres. La posibilidad de apropiación debe estar fundada en la razón, ya que el hombre no solo debe apropiarse de aquello que está en posibilidades de consumir y utilizar para su beneficio, sin permitir que estos recursos se desperdicien o descompongan. Esta condición limita la capacidad de apropiación, lo cual genera una posibilidad igualitaria de apropiación de bienes para todos los hombres, dado que la naturaleza ha provisto más de lo que una persona puede consumir. Lo anterior genera un carácter de igualdad entre los sujetos, sin la necesidad de generarse disputas por los bienes de la naturaleza. Sin embargo a lo anterior surge la siguiente duda, ¿acaso no ha sido el problema de la apropiación de los bienes, una de las principales causas de conflictos y estado de guerra –en términos de Locke- generándose así una derrama de sangre a lo largo de la historia de la humanidad? y; ¿acaso no es el problema de la Justicia distributiva, uno de los principales factores que originan la instauración de leyes que permitan buscar la mayor igualdad en este sentido para los hombres? La respuesta es afirmativa, y la misma ha generado una serie de debates en torno a la impartición de la justicia, sin embargo ese tema podría ser analizado en otro momento.
Continuando con el argumento de la propiedad, Locke considera que los hombres buscan nuevas formas de obtención de propiedades, las cuales pueden ser de carácter duradero, y que a su vez, les permita poder adquirir nuevas propiedades y aumentar éstas en un futuro. De ésta forma, el dinero surge como medio duradero que pueda ser conservado, y que por mutuo acuerdo se acepte a cambio de otros bienes. Así puede decirse que el valor de los metales preciosos se basa en acuerdos mutuos y el consenso. Debe destacarse que la idea de la constitución de la sociedad civil parte de considerar a los hombres como seres capaces de usar la razón; ésta razón que da a los hombres la capacidad seguir su voluntad lo cual lo lleva a una condición de libertad. Para llegar al uso de la razón de manera esperada, se requiere un proceso de instrucción. Esta instrucción Locke la ubica en la idea de poder paternal; el poder que se tiene sobre los hijos para instruirlos hasta una edad en donde puedan valerse por si mismos, a partir de la razón. A lo anterior surge la siguiente cuestión ¿llega realmente el hombre a un nivel en el cual su razón esté totalmente desarrollada? Este podría ser un debate extenso y el cual no corresponde al cuerpo del documento, pero una primera respuesta especulativa, podría decir que no, debido a que se el hombre es objeto de sus pasiones y a lo largo de la vida de cada uno, existen una serie de acciones que fomentan o generan conflictos y condiciones de guerra, lo cual demuestra que no tiene la capacidad racional suficiente para llegar a un estado de armonía en relación con sus semejantes y todo aquello que le rodea.
La constitución de la política o civil.
Es inminente la formación y conformación de la sociedad entre los hombres, dado que éstos cuentan con mecanismos biológicos e intelectuales que le permiten la convivencia entre congéneres. Parte fundamental es el lenguaje y la expresión de los sentimientos y las percepciones a través de éste. Esto permite la congregación de intereses, lo que conlleva a establecer estructuras que le permitan lograr objetivos que parten de sus necesidades. En éste punto, Locke considera que la primera sociedad es la conyugal –entre hombre y mujer- la cual es establecida a partir de un pacto voluntario. Ésta sociedad tiene la función de perpetuar la especie y de instruir a los hijos en el camino de la razón para que en el futuro éstos ejecuten sus actos respaldados en dicho principio.
Existen otro tipo de sociedades, como la relación entre amo y esclavo; sin embargo esta relación o sociedad, implica que sus participantes en condición de esclavos, no sean parte de la sociedad civil, dado que han perdido su derecho de propiedad; y “la finalidad primordial de la sociedad civil es la defensa de la propiedad”[6].
La conformación de la sociedad civil, implica la disposición de una ley común y un órgano judicial al que se recurra. Ante esto es necesario desatacar que la transición del estado de Naturaleza al de Sociedad civil implica la sesión de la libertad que posee cada individuo a una o un grupo de persona(s) que detenten el poder y la capacidad de establecer leyes comunes, aceptadas por los integrantes de la comunidad, con el objetivo de salvaguardar la vida y las propiedades. Lo que lleva a ceder el poder por parte de todos los hombres está ligada a los intereses terrenales; en otras palabras, el hombre cede sus condiciones de estado de naturaleza ante la garantía de disfrutar de los bienes y solo por medio de una estructura de poder civil, podrá no verse atentado a su propia vida –condición que es latente en el estado de naturaleza- y con la garantía de conservarle para poder buscar la propiedad de aquello que le sea o no necesario.
En éste análisis que hace Locke de la sociedad civil, considera que la monarquía absoluta es incompatible con la sociedad civil, ya que la finalidad de ésta última es “evitar y remediar los inconvenientes del estado de Naturaleza, que se producen forzosamente cuando cada hombre es juez de su propio caso.
Para complementa lo anterior se dice que el momento en el que dos hombres carecen de una ley y un juez común que designen el veredicto de las disputas, se continúa reproduciendo el estado de Naturaleza. En casos de una relación amo-súbdito, en una sociedad gobernada por un monarca absoluto, se encuentra una situación de desventaja para el súbdito, ya que no cuenta con instancias que apliquen una justicia de igualdad. En la sociedad civil, nadie puede ser exceptuado de cumplir con las leyes, dado que éstas se hacen para dictaminar las condiciones que garanticen y salvaguarden al sujeto y sus propiedades. Partiendo de esto, se dice que al buscar cada hombre cumplir con esas finalidades, implica directamente sujetarse al cuerpo de leyes establecido por la sociedad civil; así también aceptar la función y acción del órgano ejecutor de esas leyes.
La funcionalidad de la sociedad civil reside en la capacidad de actuar, de una comunidad, como un solo cuerpo; esta acción parte del consentimiento, voluntad y decisión de los hombres que conforman la comunidad. Para Locke, este consentimiento de un número de hombres, libres y capaces de formar mayoría para unirse, es lo que constituye una sociedad política. Esto podría dar principio a un gobierno legítimo, dado que la legitimidad está basada en el consenso, el consentimiento y la aceptación de los órganos que promulgan y ejecutan la ley establecida por esa sociedad política o civil.
Retomando las ideas de justificar las acciones de los hombres en la transición de estado de Naturaleza a la constitución de una sociedad política o civil, y ante la pregunta ¿Qué razones hacen renunciar a la libertad y al poder supremo, para someterse al gobierno y a la autoridad de otro poder? La respuesta de Locke es sencilla y tajante: “el estado de Naturaleza es inseguro para el disfrute de esos principios naturales, encontrándose expuestos de manera constante a ser atropellados por otro hombre”[7].
La finalidad de constituir una sociedad civil reside en salvaguardar sus bienes, condición que en el estado de Naturaleza es incompleta. Para cumplir con esa finalidad, se requieren de tres elementos centrales: “i) una ley establecida, aceptada, conocida y firme, que sirva, por común consenso, de norma de lo justo y lo injusto; y de medida común para que puedan resolverse por ellas, todas las disputas que surjan entre los hombres; ii) un juez reconocido e imparcial, con autoridad para resolver todas las diferencias, de acuerdo con la ley establecida; iii) un poder suficiente que respalde y sostenga la sentencia cuando ésta sea justa, y que la ejecute debidamente”[8].
En el estado de Naturaleza, los tres elementos citados, se desarrollan en condiciones perjudiciales para los hombres o simplemente se carece de los mismos. Estas condiciones perjudiciales para los hombres los lleva a renunciar a su poder individual, dejando en manos de uno o varios individuo(s) elegido(s) entre ellos, para ejecutar las tareas de impartición de justicia. En estas condiciones se encuentra el derecho y surgimiento de los poderes legislativo y ejecutivo, de los gobiernos y de las sociedades políticas. Todas las condiciones expuestas anteriormente se conjuntan en la simple finalidad de conseguir la paz, la seguridad, la convivencia y el bienestar de la población.
Durante el documento se menciona que los derechos y libertades de los hombres en el estado de Naturaleza, son cedidos a una persona o grupo de personas, aceptadas en común acuerdo por todos los integrantes de la comunidad. El carácter singular o plural de aquellos que detentan el poder, determina la forma de gobierno de la sociedad civil. Así, Locke considera que “cuando la mayoría emplea el poder para dictar leyes para la comunidad y ejecutarlas por funcionarios nombrados por esas leyes (…) la forma de gobierno es una democracia perfecta. Colocar la facultad de hacer leyes en manos de unos pocos hombres selectos (…) corresponde a una oligarquía. Colocar esa facultad en las manos de un solo hombre, es el caso de una monarquía”[9].
En la designación de la forma de gobierno para cada commonwealth, la instauración del poder legislativo, puesto que ésta instancia es la encargada de buscar cumplir la finalidad de cualquier sociedad política (salvaguardar la vida y los bienes) por medio de las leyes. Este poder legislativo –elegido y nombrado por los integrantes del commonwealth- implica que ningún edicto u ordenanza, que no cuente con el carácter de ley, podrá ser ejecutado en función de los hombres.
Entre la estructura del poder legislativo y el establecimiento de las leyes que rijan la vida de los hombres del commonwealth, deben considerase los siguientes aspectos: “i) El poder del legislador llega únicamente hasta donde llega el bien público. Éste no puede poseer el derecho de matar, esclavizar o empobrecer deliberadamente a sus súbditos; ii) No puede atribuirse la facultad de gobernar por decretos arbitrarios o improvisados; iii) El poder supremo no puede arrebatar ninguna parte de sus propiedades a los hombres sin el consentimiento de estos (este consentimiento puede establecerse en una situación donde el hombre, de manera ilícita, obtiene una propiedad, por lo cual, el poder supremo está en condiciones de arrebatar dicha propiedad adquirida fuera de la legalidad); iv) el poder supremo no puede transferir a otras manos el poder de hacer las leyes, ya que ese poder de delegación le corresponde a los habitantes del commonwealth”[10].
La estructura de poderes en un commonwealth, considera también un poder federativo, el cual tiene el derecho de generar la guerra o la paz, el de constituir ligas o alianzas, el de llevar a cabo las negociaciones con las personas y las comunidades políticas ajenas. El pode legislativo y federativo se interrelacionan, dado que el primero vigila la seguridad e intereses de las personas en el interior del commonwealth; y el segundo vigila estos intereses y la seguridad de los sujetos de manera externa.
La acción de los poderes establecidos en una sociedad civil, responde a una constante búsqueda del bien público. “La facultad de actuar a favor del bien público siguiendo los dictados de las discreción, sin esperar los mandatos de la ley, e incluso en contra de ellos, se denomina prerrogativa”[11].
El conjunto de poderes que conforman a una sociedad civil, tienen una función específica en cada etapa de la vida de los hombres que la conforman. De ésta forma, Locke establece en su trabajo una conjunción entre el poder paternal, político y despótico, lo cual lo relaciona de la siguiente forma: “la Naturaleza otorga el primero de los poderes a la madre y el padre, en beneficio de sus hijos, con la finalidad de que los padres suplan la falta de habilidad y de inteligencia para disponer de sus propiedades (…). Un acuerdo mutuo otorga el poder político, a los gobernantes, en beneficio de sus súbditos, para conseguir la seguridad en la posesión y el disfrute de sus propiedades. Por último, el secuestro o pérdida de la libertad otorga el poder despótico, a los amos, sobre su propio beneficio sobre aquellos que se encuentran privados de toda propiedad”[12].
En ésta reflexión, se consideran tres conceptos que se relacionan consetudinalmente. Estos conceptos son: i) conquista, ii) usurpación y iii) tiranía. La conquista se considera un mecanismo de obtención de poder fuera de todo marco legal, dado que se basa en el uso de la fuerza y las armas para el logro de dicho fin. Ante ésta situación, la cual es digna de un estado de Naturaleza, se dice que la conquista es la usurpación extranjera, pero la usurpación también es considerada como conquista interior. La diferencia entre usurpación y tiranía, reside en las situaciones donde la usurpación no modifica las formas de gobierno, es decir que se modifican únicamente las personas que detentan el poder; pero en el momento que es modificado el marco gubernamental, se anexa el carácter de tiránico al acto usurpador.
La tiranía es la ejecución del poder fuera de iuris, y hace esto en beneficio personal. Se comete un error al pensar que solo las monarquías pueden tener el vicio de tiránicas, ya que en el momento que se busque satisfacer fines particulares, sea cual sea la forma de gobierno, se considera un carácter tiránico a esta acción. A esto Locke considera que “la diferencia esencial y mayor entre un rey justo y un tirano usurpador, consiste en que mientras el tirano, altivo (arrogante) y ambicioso, cree que su reino y pueblo existen para la satisfacción de sus deseos y apetitos desordenados; el rey justo y recto, considera que él existe para asegurar la riqueza y los bienes de su pueblo”[13].
Locke considera –en su último capítulo- que la disolución del gobierno reside en dos situaciones: i) la introducción de cambios en el poder legislativo; ii) cuando los legisladores actúan de manera contraria a la finalidad para la cual se les otorgo poder por parte de los miembros de la commonwealth.
Cuando alguno de los dos puntos o los dos, son llevados a cabo, denotan una debilidad por sostener las funciones de una estructura de gobierno, teniendo por consecuencia la incapacidad fáctica de cumplir con la principal finalidad de cualquier órgano político y gubernamental: salvaguardar los bienes y la vida de los hombres que conforman el commonwealth.
A manera de cierre… la reflexión en torno al trabajo de John Locke implica considerar una serie de elementos fundamentales, focalizandose en la observación y comprensión de los distintos hechos históricos –en el marco del desarrollo la humanidad- que son una muestra clara de las distintas ideas desarrolladas a los largo del trabajo. Sin embrago para finalizar, se toma la siguiente pregunta con el objetivo de generar una reflexión que permita poder escribir nuevas líneas en torno a éste clásico de la ciencia política; “¿qué es mejor para el género humano: que el pueblo se vea expuesto siempre a la voluntad omnímoda (absoluta) del tirano, o que los gobernantes se hallen expuestos en ocasiones a encontrar resistencia cuando abusan con exceso de su poder, y lo emplean en la destrucción y no en la salvaguardia de las propiedades de su pueblo?”[14].
[1] Locke, John, Ensayo sobre el gobierno civil, México, Gernika, 2005, p. 12.
[2] Idem., p. 13.
[3] Idem., p. 14.
[4] Idem., p. 21.
[5] Idem., p. 25.
[6] Idem., p. 83.
[7] Idem., p. 117.
[8] Idem., pp. 118-119.
[9] Idem., p. 123.
[10] Idem., p. 134.
[11] Idem., p. 152.
[12] Idem., pp. 164-165.
[13] Idem., p. 190.
[14] Idem., p. 216.

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